¡Reparte a manos llenas!

Una sonrisa, una actitud animadora, un pensamiento generoso, y tu corazón sentirá esta gran verdad:

¡Es mejor dar que recibir!

Ayuda a alguien sin esperar nada a cambio, y verás cómo llegará a tus puertas, con las manos llenas de alegría, la más grande felicidad...

¡La felicidad de dar!

Uno puede ofrecerle sus ideas a otro.
Pegarle en la cabeza a la gente con ellas.

Quién está dispuesto a darlo todo, recogerá una rica cosecha.